¿El último ensayo?
El movimiento cultural Yuyachkani (palabra quechua que significa Estoy pensando, estoy recordando), tiene más de tres decenios de valiosa trayectoria. Este excepcional grupo representa el desarrollo del teatro nacional como pocos. Su obra compleja y auténtica conecta mitos, leyendas, costumbres y tradición con la tarea pedagógica, en un proceso recreativo donde están presentes tanto el ambiente artístico como el político y social.
EL CONCEPTO
Fundado por algunos jóvenes teatristas el año 1971, Yuyachkani realizó varias modificaciones hasta lograr desarrollar su sello (identidad) como un grupo profesional que tiene como característica esencial el trabajo de diversos aspectos de la realidad peruana.
Hace tiempo Miguel Rubio Zapata, talentoso director y fundador de Yuyachkani, confesó que: "el grupo intenta construir una teatralidad con plena conciencia de nuestra cultura y memoria. Deseamos hacer teatro peruano con toda la complejidad que eso implica. Para ello, a través del teatro, tenemos que acercarnos a lo que es la diversidad peruana: ahí hallaremos los factores de nuestra identidad".
Para lograr ese sello propio y referirse al presente, los 'Yuyas' ven la necesidad de unir disciplinas diversas: danza, música, canto o pantomima, con el empleo de máscaras y vestuarios, y artes plásticas. Abandonaron las salas de teatro en búsqueda de un espacio de creación diferente, para -a través del diálogo teatral- encontrarse con la gente en calles, mercados, plazas, pueblos, comunidades. Estos elementos son claves para ellos en el intento de lograr un intercambio comunicativo con los sujetos de la vida real.
Los 'Yuyas' laboraron con la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), jugando un buen papel. En septiembre del 2007, más de mil ciudadanos, miembros de organismos de derechos humanos, gremios, familiares de las víctimas, estudiantes y agrupaciones culturales se concentraron en la plaza Dos de Mayo y se movilizaron en defensa y reivindicación al memorial "El Ojo que Llora", atacado el 23 de septiembre. Como un gesto de desagravio al monumento, exigieron también se realice un juicio real y se sancione al expresidente Fujimori en mérito a las acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos cometidos por su régimen. Hubo expresiones artísticas y Yuyachkani estuvo presente.
¿Cuál es la novedad hoy? Yuyachkani lanzará su nueva obra El último ensayo el jueves 27 de marzo del año 2008.
El lunes 10, a las 2 de la tarde, mis hijas Odette, Milena y mi hijo Martín me "secuestraron" y acabé en el local de los queridos amigos dramaturgos, actores y actrices: Yuyachkani. Literalmente fui testiga, cómplice y confidente de la cena final de estos artistas maravillosos.
¿Qué proponen esta vez losYuyach?
Sugieren una suerte de teatralidad inspirada y sustentada en un lenguaje de signos, metáforas,
alegorías y sensaciones, valorando y planteando la
relación obra-espectador como una especie de "convivencia". La experiencia va más allá de lo que
se cuenta, invoca a los otros, nosotros, el llamado
público, a que seamos unos creadores, inventores, que podamos confrontar a partir de vuestra, nuestra sensibilidad aquella que la escena nos propone. Este novísimo proyecto se instala en la historia, en Perú del siglo XX. A partir de tres personajes paradigmáticos José Carlos Mariátegui (1894- 1930), César Vallejo (1892 - 1938) e Yma Sumac: Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo (1922, reconocida como Yma Sumac (transliteración del quechua Ima Sumaq, "qué linda"). Yuyachkani intenta un enfoque lúdico, a pesar del drama nacional.
La puesta en escena es singular, parte de la anécdota siguiente: Un círculo de artistas revisa su repertorio musical para rendir tributo a una antigua cantante que ha alcanzado la fama en múltiples ciudades del mundo llevando a Perú en su
exótica voz magistral.
Mientras la aguardan, se van revelando diversas relaciones entre los miembros, quienes narran acerca de sus diferencias, de la complejidad de la historia peruana y de su propia "conflictiva" visión de nuestro país.
A partir de ello y teniendo como buen pretexto
este Último ensayo, los Yuyach repiensan, meditan,
sobre nuestras raíces, nuestra identidad y nuestra Historia. Asimismo, reflexionan acerca de las relaciones de poder que se vienen reproduciendo en la mayoría de los ámbitos de la sociedad. Además se alude a aquella (cada vez más común) visión de país "exótico", por ser descendientes de los Incas; imagen que, al parecer, (inconscientemente) nos esforzamos en proyectar hacia el exterior, hacia el mundo entero. No obstante, la verdadera historia de la que se habla es la vida, la existencia de la gente que está en escena; se muestra la precariedad de su condición humana.
Destaca la actuación de la multifacética Teresa Rally.
Papel magnífico el del joven que representa a César Vallejo.
La obra despierta una serie de interrogantes, las que deberían ser contestadas por el Estado, por el Gobierno, por los representantes de la sociedad civil. Empero, si los que estamos al otro lado del escenario, de un modo u otro, pudiéramos responder, sería útil, fecundo, oportuno.
Congratulaciones a los Yuyach primigenios y a los nuevos: Miguel Rubio, Augusto Casafranca, Ana Correa, Teresa y Rebeca Rally, y familia, tribu, colaboradores, amigos y amigas de esos fabulosos gitanos. (Disculpen mi desmemoria y atrevimiento).